sábado, 11 de marzo de 2017

Azores


Sangre nuestra que estás en la tierra
llorado sea tu nombre
venga a nosotros tu llanto…

Nueva York, 11 de septiembre de 2001
Más de 3.000 muertos

El siglo comienza y cientos de almas
vagan perdidas por los cielos de Nueva York,
asustadas por la terrible conciencia de la realidad.
El mundo mira expectante
cómo caen los cuerpos desde la nada
mientras los que los salvan
yacen sepultados por estructuras de toneladas.
En distintos puntos del país
los aviones despiertan las alarmas
y el miedo se apodera de todos los corazones.
Internet, como siempre, es el primero
en propagar las noticias nuevas,
mientras las torres de Manhattan
caen, en directo, para todo el planeta.

In God We Trust
...

Amigos nuestros que estáis en los cielos
santificados sean vuestros nombres
que vuestra gente siempre encuentre nuestro hombro,
que nunca se borrará la memoria…

Madrid, 11 de marzo de 2004
192 muertos, 1.800 heridos

En las estaciones, miles de ciudadanos
intercambian miradas de cansancio
temprano, aún de madrugada.
En los vagones, la gente cierra los ojos
y sueña con continuar aún en sus camas.
Los trenes llevan todos los días
gente a sus trabajos,
estudiantes a sus clases
Ese día, los sueños explotaron
con las conciencias aún dormidas.

Dios, Patria y Honor
...

Sangre nuestra que estás en la tierra,
maldito sea el nombre divino
que te derrama.

Londres, 7 de julio de 2005
56 muertos, 700 heridos

Bajo el suelo de la ciudad
la vida viaja por túneles oscuros.
Trasladan vidas, sueños, besos, deseos
que en la madrugada se alejan de su hogar.
Bajo el cielo de la ciudad
el sol despunta en el horizonte
y aún parece demasiado temprano
para que la niebla haga acto de presencia.
En silencio, la discreción inglesa se cruza
con un mestizaje de otras culturas,
de otros colores, de otros pueblos.
Otro jueves, miles de mensajes
se perdieron en el camino.

God Save The Queen
...

Sangre nuestra que estás bajo tierra,
bendice nuestros pecados,
líbranos del mal,
ahuyenta nuestros miedos,
salva nuestras conciencias.

Paren, en nombre de Dios
y en nombre de Dios, matan.

Las Azores pasarán a la historia
como sangre nuestra que estás en la tierra...
Dios mío, ¿dónde dejaste la vergüenza?
¿dónde te olvidaste la memoria?
¿dónde estás?

lunes, 6 de marzo de 2017

Segundo poema

Recupero mi afán de compartir poemas de mi pasado.

Esta entrada es del pleistoceno anterior. Está publicado en mi anterior libro Mi sombra sobre la falda de la montaña. Si tienes curiosidad por leerlo puedes comprarme un ejemplar (son sólo 10€) o te lo puedes descargar (sí, te lo doy gratis en digital) aquí: 

http://pilarfresco.blogspot.com.es/p/publicaciones.html

Feliz lectura.

Este poema tiene una dedicatoria especial: al hombre libre. Al hombre que vuela libre, que ama libre, que sueña libre, que vive libre.

Sed benévolos. Es de los años 96-97. Todos éramos otros entonces.


SEGUNDO POEMA

Te dejo con tu libertad.
Volverás a mi vida
(o quizás vuelva yo a la tuya);
volverás a desear mi calor
(y quizás te lo dé yo).
Pero hoy dejo que vueles
en pos de una vida,
de tu vida en libertad.
Te dejo con tu silencio.
Cuando nos veamos volverás
a recitarme de memoria poemas
(o quizás sean las canciones
que silba el viento tras la puerta).
Pero hoy te alejas,
mirando sin mirar.
Y te dejo ir.
Quiero creer que las caricias
húmedas que siembras
en mi espalda
volverán contigo...
Te vas. Y te dejo ir.
Una mentira piadosa,
¿lo sabemos?
Yo no quiero reconocerlo.
Te dejo con tus grandes alas.
Esas que volverán a abrazarme
cuando vuelvas y me veas
(o quizás no te atrevas,
o quizás nunca vuelvas).
Te dejo marchar y el miedo...
No sé si deseo que se vaya.
Su presencia, dulce, es como tú.
A mi lado el miedo camina
de puntillas, para no herirme.
Como tú, que te alejas rápido,
mirando sin mirar,
porque sabes y no quieres,
que nuestras miradas se crucen.
Volverás a besarme ¿verdad?
Lo haces tan bien...
Pero ahora te vas lejos
y yo... yo te dejo ir
con tu libertad,
con tu silencio,
con tus grandes alas,
con tus besos
(con tus tiernos besos).

sábado, 4 de marzo de 2017

Princesa

Vísteme con la capacidad que tienes
de verme sin mirarme
y de mirarme sin verme,
de desnudar el chocolate de mi rostro
cuando me llamas princesa,
y sentir el áspero tacto
de la madera de tu piel
en mis mejillas.
Abrázame sin pedírtelo.
Y búscame de madrugada
antes de que deje de
.                       necesitarte
.                                        yo
.                                               a
.                                                      ti.

miércoles, 25 de enero de 2017

Naufragio sin cometas

"y levantas las cejas como cometas
que se burlan del viento contrario"
Nico de Brozas 
.                                                    Para Yolanda


Hay estrellas que señalan el norte
e indican dónde virar el barco antes del naufragio.
En el silencio de esta noche sin luna
una cometa se cuela bajo mis párpados.
Rompo una arteria buscando el escape
de este embotellamiento gris que ahoga.
Y la tormenta fluye hacia los sonidos
que mi iris refleja de madrugada.

Las sombras me miran, me miran solas.
Como fantasmas al otro lado del pasillo.

Puedes decirme que deseas fumarte
la piel que bordea mi estómago;
que seré yo quien te lleve de la mano
a navegar los pájaros que habitan sueños;
a recorrer los silencios de mis cabellos.

Sé de tus pesadillas como si fueran mías.

Dormiré en un azul sin nubes
al pie de un espejo con enredadera.
Y te buscaré de madrugada
mientras crees que te alejas.
Soñaré que las grietas de mis humores
se cuelan por la persiana de tu dolor.
Y las callaré cuando griten mis dedos.

Porque sólo conmigo y contigo
el día a día es trinchera y asilo.

martes, 10 de enero de 2017

De morfina y tortugas

Metida en mí me convierto en tortuga y empiezo a caminar despacito y en silencio, a esconderme bajo mi caparazón y a no mirar más allá del suelo... entonces llega el gran Pepe Ramos y me arrastra de golpe a la realidad, me hace pegar un bote con un chute de morfina para calmar el dolor y poder entender que toda mi mierda es poca o nada cuando un amigo tiene dolores reales. Que me deje de memorias desmemoriadas, de ánimo desanimado y que salga a comerme las calles. Y de paso, a comerme las miradas de quienes no creen que pueda aún correr tras ellos.

Hace un año, un poco más, que conseguí que Pepe posara para mí y desnudara su mirada ante mi cámara que incrédula sólo se echó a temblar y trató de capturar aquello que me regalaba desinteresadamente. La sesión fue una de las mejores que he vivido, por el modelo y por los resultados.


Pero lo que no podéis es dejar de leer a este gran poeta, de admirarle y de escucharle cuando se muestra como el más sinvergüenza de la noche madrileña en el Vergüenza Ajena.

Y por él, por su vesícula, por las arterias, por la morfina, por mi caparazón, por mi cuello haciéndose pequeño, por mis piernas arrastrándose por las calles de Madrid y por esa magia que es la poesía hecha imagen, voz y palabra... desde aquí, un enorme abrazosa (abrazo de osa). Bueno, un beso abrazado ahora, y cuando te recuperes un abrazosa en condiciones.



miércoles, 4 de enero de 2017

La loca soy yo

La loca soy yo cuando me convierto
en un globo aerostático que vuela a tu lado
y tú sólo deseas lanzarte desde la roca más alta
para volar entre aquellos pájaros.

La loca soy yo que recorro tus venas
y me quedo atascada entre tu codo y tu muñeca.

A veces el silencio mata.
A veces matan las palabras.

Pierdo la fuerza que necesito para seguir caminando,
para dar, despacio, un paso tras otro,
para que mis pies no se arrastren por el suelo
y sean capaces de llegar al final de esa calle
o a esa esquina donde he quedado contigo.
Porque no soporto sentir el dolor en mis piernas,
y porque no dejo de sentirlo;
porque soñar ya se ha convertido en un deporte de riesgo;
y si ahogo mis ronquidos con la ventana abierta
arrastro las cortinas a la calle.

Sí, la loca soy yo yo porque me sumerjo donde no debo,
porque me bebo lo que no debo,
porque devoro lo que no debo.

La loca soy yo por llenarme de capas,
por convertirme en muñeca rusa y esconderme de la vida,
huir y darte una excusa para no volver a mi lado.

La loca soy yo cuando te miro y no me reconozco.
Cuando ignoro que mis manos se duermen escribiendo,
o que mis ojos se nublan ahogados al sentarse en este banco.

La loca soy yo cambiándome el peinado y el color del pelo
sin conseguir reconocer este rostro como propio.
La loca soy yo que en el silencio de mi mentira
sigo adelante sin sacar de dentro la llaga
y el silencio roto en el que me abrazo cada noche
cuando vuelvo a a este cuarto azul en el que ya no vivo
y siento que la loca soy yo cuando me miro al espejo y no te veo...

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Un parque sin reino

"Te perdono el montón de palabras
que has soplado en mi oído
desde que te conozco."
Noel Nicola

Quedaron en un parque lleno de niños.
Temerosos, se sentaron uno al lado del otro
evitando enfrentar sus rostros.
Él supo de sus lágrimas a través de sus ojeras.
Supo de su soledad por los silencios de ella.
Supo de su miedo por el temblor de su voz.
Hablaron dejando respirar las sílabas,
saboreando el espacio que se hacía corpóreo entre ellos,
dejándose acariciar por las risas que sonaban de fondo.

Quedaron en un parque sin reino
donde los columpios gritaban a infancia.
Él le besó la mejilla. Ella forzó un abrazo.
Ella supo de sus cimientos rotos.
Supo de las calles con polvo de su pasado.
Supo de lo que nunca podrá dar por no tenerlo.

Y le perdonó. Le perdonó todo. O casi todo.
Le perdonó las botellas de cerveza sin espuma.
Le perdonó las nubes sobre sus sueños,
los pasos perdidos buscándole.
Le perdonó las palabras entredichas,
las tinieblas de su regazo de madrugada,
le perdonó las jaquecas y los vértigos sin remedio.

No le perdonó cuánto la quiso. 
Porque eso sería olvidarle, como decía la canción.
Y ella, lo último que quería, era olvidarle.
Lo supo en el momento en que casi no recuerda su olor.

Por eso cogió su maleta y se escapó esa misma tarde.
Recorrió sin parar medio país.
Y le llamó sin urgencia en la voz
pero con socorro en lo callado.
Y por eso quedaron en un parque lleno de niños.
Y entre columpios, piruetas lejanas y risas ajenas
no hablaron de lo que se perdonaron. 


Simplemente contaron el tiempo que estuvieron ausentes.