Mostrando entradas con la etiqueta poemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poemas. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de marzo de 2025

Palabras

Cuando aún estaba en el instituto, en un viaje de esos eternos en coche sin aire acondicionado, con seis personas en un Renault 5, la baca llena de bicicletas y el maletero desbordado de enseres, el silencio estaba, simplemente, descartado. En uno de estos viajes, decía, escribí con lápiz porque en vertical el boli no escribe, y pegando el papel al cristal de una de las ventanillas traseras del coche, un texto a modo de cabreo. Años después, lo usé mucho en recitales y, si no recuerdo mal, no lo tengo publicado en ningún libro. Mi amiga la actriz y dramaturga Carmen G. Oveja lo ha usado en una de sus creaciones teatrales y por ella, hoy lo rescato. Recordad que lo escribí siendo aún adolescente. No seáis muy críticos. Y gracias, amiga Carmen, por darme voz en tus escenarios. Te quiero.

Palabras
¡Palabras!
En este mundo todo son
¡Palabras!
Promesas incumplidas
¡Palabras!
malsonantes e insultantes
¡Palabras!
contratos y patrañas
¡Palabras! ¡Palabras!
Verdades dolorosas
¡Palabras!
Verdades falseadas,
verdades camufladas,
¡Palabras!
Vanidades sonoras
¡Palabras!
¡Palabras! ¡Palabras!
¡Que se calle el mundo!
¡palabras!
El mundo estalla de palabras.


jueves, 14 de enero de 2021

Silbar la risa

Siempre recordaré, Edisa, tu risa musical. 

Sin miedo.
Así te enfrentas 
.                   a los problemas,
.                   a la vida,
.                   a todos los golpes que ella te da. 

Huérfana siendo aún casi niña,
tuviste que hacer de madre de quienes eran tus hermanos. 

Sin miedo caminas, 
sin miedo... 
Silbando mientras una sonrisa se dibuja en tus labios.

Pilar Escamilla Fresco

Poema del libro: Mi sombra sobre la falda de la montaña (Madrid: Caradeluna Ediciones, 2012

FELIZ CUMPLEAÑOS, ABUELITA, 
FELIZ 97 CUMPLEAÑOS.

lunes, 3 de junio de 2019

A los pies del Teleno

Yo ya creía, amor, que Astorga sería pasado.
Que olvidaría el café con rosquilla del Pasaje,
que no volvería a ver más que de paso
el lúpulo inclinando el paisaje,
los maragatos tocando las horas en la Plaza,
el mercadillo de los martes,
los fardos en los márgenes de la carretera,
las lágrimas de San Lorenzo en las eras,
las meriendas con moras y arañas bajando al río,
y la sonrisa de quien te cruzas y sabe de ti,
aunque tú no lo quieras ni lo sepas.

Yo ya creía, amor, que sería una de esas mujeres
que por San Juan queman su pasado,
esperando no repetir pautas y dolores,
y creyendo que los fantasmas
puedes ahuyentarlos y olvidarlos.

Pero un día de invierno,
me trajiste de nuevo el olor a hogaza,
el bizcocho de manzana reineta,
las mantas de lana del Val,
los calcetines hechos por la abuela,
y la certeza de que a la vida hay que darle
más oportunidades de las que crees,
y que nunca es tarde, amor,
para ver atardecer desde la muralla
y con el Teleno nevado en el horizonte.

Pilar Escamilla Fresco
02/06/2019





viernes, 8 de diciembre de 2017

Ven conmigo

Un regalo para este finde largo. Para ti, que me escuchas y me lees. Gracias.
*****

Ven esta noche conmigo.
Desata mis vértebras
.                                            una a una
mientras culebreo en tus entrañas.
Siente cómo bailo sin uñas
y luego las saco para hacerte gritar mi nombre.
No sé si sabes
que las yemas de mis dedos
tienen el perfume de tus arterias
y que si te cuelas entre mis piernas
te haré gritar en sueños.
Ven esta noche conmigo.
Cúbrete con mis pestañas
y deja que mis senos rodeen
.                                                 el aire que respiras.
Quizás descubras que tengo escondidos
los rincones que tus pesadillas buscan
.                           para jugar al escondite conmigo.
Ven esta noche a mi lecho.
Déjame dibujarte con mi pintalabios.
Pintar tus lunares con mi rimmel
y recortarte para que adornes mis poemas.
Te llevaré en silencio a la playa
donde desearás gritar mi nombre tres veces,
y donde suplicarás que suelte los rotos
con los que te adorno.
Ven conmigo esta noche
a romper mi voz con tu lengua,
a recorrer mi piel que sabe a vainilla y galletas.
Desliza tu mano indiscreta bajo mi blusa
y llena de ti mi vientre maduro.
Ven conmigo esta noche.
Mañana será tarde
y al despuntar las nubes rosas en el horizonte
me habré marchado para siempre de tus duraznos.
Si quieres te llevaré conmigo de la mano
a recorrer el Mediterráneo
y convertiré mi cuarto en un barco
donde el deseo se maree sin apenas rozarlo.
No pierdas la oportunidad.
No siempre te esperaré despierta.
Ven
.            conmigo
.                                esta noche.

jueves, 24 de agosto de 2017

Olvidarte o morir de amor

 Cuentan que los elefantes tienen una memoria excelente.

Recuerdan más allá de lo que nuestra imaginación puede sospechar.

Si pierden a un ser querido, sufren un duelo inmenso.

La manada se vuelca con ellos, los cuidan.

Ya con los cuerpos descompuestos, son capaces de reconocer el esqueleto de quienes amaron y acariciarlo.

Y se han dado casos en los que evitan de comer y se acuestan cubiertos de lágrimas.

Dejándose morir, literalmente, de amor.


Es ahora cuando he de enterrar tus huesos.

Recuerdo cada rincón que la piel que los cubría me tocó.

No quiero recordarlo.


Te llevo hacia el páramo

donde árboles y matorrales secos

serán tu única compañía.

Llevo la sombra que dejaste cuando marchabas

y la luz que me diste cuando volvías.

Te llevo despacio, casi sin que te des cuenta.

Quiero enterrarte en lo más profundo de la Laguna Negra.

Allí donde no te encontraré jamás.

Y de donde jamás volverás a salir.


Voy sola.

Le dije a mi sombra que se quedase en casa.

No quiero testigos que recuerden

dónde te puse.

Tus huesos pelados huelen a ti.


Ha sido imposible quitarles el olor

de la mañana recién horneada

y de las legañas que abrigan tus ojos.


En el cesto chocan entre ellos.

Y su voz suena a calimba africana.

Mientras camino,Llorosa como un ángel de piedra

que esconde su rostro dolido entre sus manos.

Llamando con gemidos aguados

a quien sonríe entre cervezas sin espuma.


voy dejando melodías al viento.


Llegando al lugar el viento camufla mi rostro.


Los ojos se esconden

tras el límite que el aire marca.


Vuelven las lágrimas.


Vuelves.


Respiro.

Respiro hondo.


No podré.


Ahora sé que no podré.


He de volver atrás

y buscar

el sitio

donde me dejaré caer.


Huellas