viernes, 12 de junio de 2026

Serendipias, de Paz Martínez

Es éste uno de los libros que más me ha costado leer, no tanto por su contenido, sino por quién fue, para mí, su autora. Conocí a Paz no hace muchos años, pero pronto pasó a ser una de las amigas más queridas que he tenido. He tenido el honor y el placer de querer a Paz, y esto es algo que siempre llevaré conmigo. Así pues, cuando se publicó este libro y asistí a su primera presentación en público, cuando hubiera sido el cumpleaños de la autora, y en su pueblo, Santa Colomba de Somoza, lo guardé en mi estantería de TBR (to be read) esperando la fuerza emocional para poder enfrentarme con su lectura. Y esa fuerza no es que haya llegado. Simplemente, me ha llegado la necesidad de leerlo. Que no la fuerza, insisto. Me ha costado leerlo mucho, emocionalmente. He tenido que parar varias veces en la lectura para asomarme a un balcón, a una ventana o para salir un momento a la calle y respirar. Respirar hondo. Porque la emoción estaba a punto de desbordarme.

Este es un libro que recoge los artículos que Paz Martínez publicó a modo de columna de opinión en Astorga Redacción, entre 2021 y, casi, hasta que la perdimos. He podido leer entre líneas a veces, y de manera directa otras veces, su sufrimiento, su dolor, sus miedos. Pero también he sido partícipe de sus lecturas, tan bien elegidas a la hora de reseñarlas. De sus reflexiones tan agudas y tan concretas. De sus opiniones siempre certeras, agudas. De sus exigencias para pedir más dinero en investigación médica, no sólo para el cáncer, sino para todas las enfermedades que se pueden considerar raras o incurables y que, a saber, si con una buena dosis de investigación igual cambia esa consideración.

He podido escuchar su voz en mi cabeza, sí, su voz, de nuevo. Cuando leía algunos de sus artículos he podido leerlos con su voz dentro de mí. Y eso ha sido tan emotivo y mágico que me ha provocado demasiadas emociones encontradas, buenas y dolorosas.

Tenemos aquí a Paz. Un reflejo de quién fue, de qué vivió, y de a quién amó: su familia, sus sobrinos, su hermana, sus amigos más íntimos.

He sentido demasiado con este libro. Os recomiendo, si me permitís un consejo que nadie me ha pedido, tenerlo como libro de fondo. Ir leyendo, de a poco, como saboreando, un artículo hoy, otro artículo otro día. Degustando con placer sus palabras, su prosa exquisita, su experiencia vivencial tan vitalista y tan sincera.

Por lo que he podido escuchar a través del propio editor, Paz dejó este libro prácticamente listo para imprenta antes de marcharse. Había elegido los temas en los que agrupar los artículos, seleccionando cada uno para que fuera allá donde más encajaba. La organización de los artículos es magistral. Gracias por este trabajo a Paz y a los editores.

Quiero también dar las gracias a Marciano Sonoro por ponerme este libro en mis manos. Por haber peleado por esta autora desde el principio. Y por su labor editorial que tantos placeres me está dando los últimos tiempos. Os sigo la pista.

Y a Paz, a quien quiero con toda mi alma, la guardo con mis vidas cercanas queridas elegidas y para siempre en mí, conmigo.

Me quedo con las palabras últimas del libro, que Paz dedicó a Eloy Rubio, y que yo, hoy, me quedo para mí, para dedicárselas a Paz:

"Si es posible, no te vayas nunca del todo y rózanos de vez en cuando con tu sabiduría. Déjanos sentir que una parte de ti se quedó para que no se nos pasen por alto las cosas importantes. Que perviva en nosotros la belleza y la profundidad que tú siempre supiste encontrar en el mundo.

Con eterna gratitud, tu amiga"

Pilar

* Sobre Serendipias (ed. Marciano Sonoro)



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