viernes, 24 de julio de 2020

Lechuga

LECHUGA


Con el comienzo del curso comencé a verte todos los días en el recibidor. Cada vez que me veías aparecer por el portal tu mano alzada empezaba a saludarme de la manera más siniestra que podía imaginarme. 


La primera vez que te vi, no recuerdo la fecha exacta, retrocedí y salí del edificio para asegurarme de que había entrado en mi portal y no en otro. No, efectivamente no me había equivocado. Volví a entrar intentando no hacer ni ruido al andar y pasé de lado esquivando tu mirada fija e intentando no acercarme mucho a la mesa donde estabas sentado. 


Después de ese primer día, tu presencia diaria en el recibidor me hacía sentir pánico. Algo había en ti que sólo sentir tu presencia, aunque no te mirase, ya me revolvía. En cambio, tú estabas siempre ahí, quieto, con esa sonrisa perenne, esos ojos asimétricos y saludando como si no percibieras mi rechazo. 


A la semana empecé a tener pesadillas. Soñaba que despertaba y estabas a mi lado, sentado en mi mesilla de noche y me mirabas fijamente, y tu brazo me saludaba. Siempre me saludaba. Y yo sentía ese saludo caer sobre mi pecho como si me golpearan con un martillo.


Tres semanas. Aguanté tres semanas. Cuando empecé a despertarme gritando y sudando decidí tomar medidas. Me puse la bata y las zapatillas. Cogí las llaves y en lo más silencioso de la noche, bajé con una bolsa de basura. Ahí estabas, saludándome y sonriéndome. Te metí en la bolsa lo más rápido que pude e intentando no tocarte. Hice un nudo fuerte y corrí a la calle. Alcancé los contenedores como si me fuera la vida en ello. Te lancé en el primero que vi, sin fijarme si era de envases, vidrios o de qué. A esas alturas me daba igual. Sólo quería una cosa: tu desaparición. A la mañana siguiente, por fin, me desperté sin recordar ningún sueño. Buena señal, me dije.


Cuando volví del trabajo, respiré profunda y tranquilamente al no ver nada en el recibidor. Pensé que debía comprar una maceta y poner alguna planta de interior. Seguro que los vecinos lo agradecerían. Y seguro que nadie te echaría de menos. Llamé al ascensor. Cuando las puertas se cerraron y fui darle al botón de mi piso, vi tu foto mirándome fijamente. Cuán equivocado estaba. Sí te habían echado de menos.


“GATO PERDIDO


El día 2 de Octubre se perdió nuestro gato persa (lo de persa es por las letras chinas del pecho, y por lo de MADE IN CHINA). Solía estar en el portal saludando a los vecinos, mensajeros y visitantes que llegaban a nuestras casas, responde al nombre de Lechuga.


Aunque su aspecto físico no es muy bueno, no se asusten, le gusta rebozarse por la hierba y le da mucha pereza limpiarse, es un gato peculiar.


Cualquier información al respecto será de agradecer.”


Pilar Escamilla Fresco

(Basado en hechos reales, con finales alternativos)




Relato creado para el Boletín número 5 de la Asociación Vecinal Placirivas.



sábado, 16 de mayo de 2020

Mi terraza no entiende de penas

Dedicado a Vedacris.
 
"Mi terraza no entiende de penas"
                               Verónica Hernández 
 
Hay una casa cerca de una isla
que tiene ganas de salir a navegar.
Hay un silencio apenas roto
por el trino de un ave.
Hay un amor que se construye
sobre cimientos firmes.
Hay un ángel que recorre el mundo
entre lecturas y amigos lejanos.
Hay otro ángel que busca en aulas
el mundo que nos espera.
Hay un héroe que se pierde en musarañas
mientras baila al ritmo de Beret.
Hay una heroína de apenas un metro
que se sueña volando sin jaulas.
Hay cuatro peces de colores
que disfrutan del silencio ausente.
Y hay una pantera que ronronea
y se deja convertir, a veces, en muñeca.

Todo esto crece en una casa
con más de cuatro paredes,
una cocina repleta de croquetas,
un horno que huele a bizcocho,
y una terraza que desafía
                        sin miedo
a quien amenaza la vida estos días.

Pilar Escamilla Fresco

Azuzenas

Fotografía: Zaphirah 

miércoles, 6 de mayo de 2020

Un rayo de luna

Esta vez vuelvo a colaborar con las Bibliotecas Públicas de León y sus lectoras y lectores más jóvenes para recitarles un poema propio de cuando yo estaba en la EGB que dediqué a dos amigas mías, gemelas, Mónica y Beatriz, que son mis mejores amigas desde que teníamos unos 4 ó 5 años. El texto no es el mejor de los que he escrito, pero le tengo muchísimo cariño. Espero que os guste.




domingo, 26 de abril de 2020

La princesa de los mil vestidos

Una vez más, las Bibliotecas Públicas de León me han pedido una pequeña colaboración para estos días de confinamiento, esta vez para los niños y las niñas que ahora están encerrados en sus casas y no pueden acudir a su biblioteca a por sus cuentos favoritos. 

Os dejo con una versión propia del cuento "La princesa vestida con una bolsa de papel" de Robert N. Munsch y Michael Martchenko. Espero que os guste.


miércoles, 18 de marzo de 2020

Presentación virtual de la Antología de La Lobera

Ángeles Fernangómez no deja de sorprenderme. Ha organizado una presentación virtual de la antología de POÉTICA EN GREDOS (Encuentros en La Lobera)

Desde luego, así este encierro se pasa mucho mejor.

El evento: https://www.facebook.com/events/662546604318285/

Y mi aportación:



#Culturaparatodos 
#QuédateEnCasa